ÉL.- ¡Mira al mar!
ELLA.- ¿Qué? ¿Qué pasa con el mar?
ÉL.-  Una tormenta.
ELLA.- ¿Y qué?
ÉL.- Una tormenta siempre anuncia algo.
ELLA.- ¿Algo?
ÉL.- Una calma.
ELLA.- ¿Una calma?
ÉL.- Sí, después de la tormenta siempre espera una calma.
ELLA.- Y silencio.
ÉL.- Y silencio, sí, también.
ELLA.- Y otro amor.
ÉL.- No, otro amor no.
ELLA.- ¿No?
ÉL.- No. El amor y la calma nunca se mezclan.
ELLA.- Claro.

 

Él y Ella están sentados en la orilla del mar. Está oscureciendo. Tal vez es su primer encuentro, o quizás el último. Pero ciertamente es su primera gran conversación. Una conversación sobre sus deseos, angustias y miedos íntimos. Son los amantes que no pueden encontar ni su lugar ni su comunicación, pero sin duda siguen luchando por ello.  “Cuando las flores paran de respirar” es una obra que mezcla los toques del teatro de absurdo con los símbolos, música y poesía convirtiéndose en un gran estudio del amor imposible.